
El nombre del pueblo de Faro do Alentejo proviene de su fundador, D. Estevão de Faro, figura destacada del tiempo de nuestros monarcas filipinos, Comandante de numerosas tierras de la Orden de Cristo, superintendente de la Fazenda de India y después de África y consejero de Estado.
La realidad, antes de la fundación de la ciudad de Faro de Alentejo, es desconocida. Sin embargo, será razonable pensar que muchos trabajadores ya vivían en la hacienda. El señor del lugar, D. Estevão de Faro, providenció el terreno para construir el Rossio y la acera. La donación de terrenos a la ciudad y al pueblo fue formal y del hecho fue elaborado un documento con fecha de 1626. Por lo tanto, en la parte superior de la suave pendiente que se extiende por las calles, abre el Rossio, a continuación, designado por el nombre redundante de la plaza de Largo.
En ella se concentran los poderes civiles, el Ayuntamiento, donde era la prisión y luego junto a la casa del carcelero, en el centro de la plaza, la picota. Todas estas estructuras fueron desapareciendo irremediablemente después de Faro do Alentejo perder su estatuto de consejo, llegando a ser incorporado en la ciudad de Cuba, a partir de 1872. La actual pedanía y un Centro de Día se sopreponen, ahora, al antiguo ayuntamiento.





